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| Publicado el 2/17/2010 6:23:00 PM |
Por primera vez en mucho tiempo, los bancos tienen cajas de seguridad disponibles para alquilar. No muchas, pero algo hay, aunque todos admiten que desde enero –con la crisis en el Banco Central– la demanda por un box para resguardar los ahorros se volvió a recalentar.
Por ejemplo, el Banco de Córdoba tiene ocho mil cajas diseminadas en sus 142 sucursales. Como nunca antes, hay mil disponibles en Capital y unas 300 en el interior. El director del Grupo Exprinter, Hugo Bertinetti, también confirmó que tienen unidades disponibles y en BlinBox –en el Dino Mall– todavía les quedan, aunque no de las chicas.
Hay varios clientes que cancelaron sus cajas porque sencillamente se “comieron” los ahorros. Otros se desalentaron cuando las entidades les informaron a inicios de año de un reajuste, que fue del 10 al 20 por ciento, según la entidad y el tamaño de la caja.
La tercera razón es que la plata guardada en una caja de seguridad pierde valor más rápido que si estuviera en algún rincón de la casa, porque hay que pagar para mantenerla. Una caja chica (suelen ser de 10 x 15 x 40) cuesta entre 945 y 1.040 pesos anuales. Una mediana, unos 1.200 pesos; la grande, 1.900 y la extra grande, 2.200, más una caja de ahorro obligatoria si se contrata con un banco. Es decir que el dinero en un box no sólo no rinde intereses, sino que hay que sacar una porción para mantenerlo guardado.
Hay que ser sinceros y admitir que con un plazo fijo tampoco se le gana a la inflación: los bancos pagan 7,2 por ciento anual en pesos a 30 días y 0,5 ¡al año! en dólares. No le ganan a los precios, pero los ahorros se descapitalizan menos que en una caja de seguridad.
Claro que el análisis de contratar o no un box dependerá de lo que se quiera guardar. “Papeles, joyas, oro, pesos, dólar y euros”, enumera Bertinetti, arriesgando orden de importancia. Dice que la elección es por temor a los robos, la desconfianza en los bancos y la costumbre de no portar más joyas de oro. “No tanto por el fisco, porque la Afip puede abrirlas”, dice Bertinetti, aunque para eso debe contar con una orden judicial.
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