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| Publicado el 2/15/2010 12:33:00 PM |
Bien lejos de los temas políticos, los problemas que está enfrentando la ciudad de Córdoba por las lluvias es lo que verdaderamente marca la agenda ciudadana. Vaya paradoja: la tan necesaria lluvia para que no nos falte el agua, se convierte en esta ciudad es un suplicio. Y eso que fueron, al menos hoy, menos de 60 milímetros. Las explicaciones de las autoridades municipales no resultan convincentes para la gente de a pie, que sufre la falta de transporte, los anegamientos de calles y de viviendas… Convengamos que en todas las tragedias hay una cadena de responsabilidad. O irresponsabilidades. En primer lugar, el Estado –en este caso el municipal o el provincial- aparece ausente o reacciona de manera tardía. Qué más da que la responsabilidad de la Costanera del río Suquía sea de la Dipas, como dijo hace un rato por Mitre el intendente Daniel Giacomino. Alguien tiene que hacerse cargo. En todo caso, debe exigirse que se coordinen los esfuerzos. El intendente también argumentó que no hubo alerta porque, cuando ésta se produce se trabaja desde antes. Pero resulta que la ciudad ya venía golpeada del fuerte temporal del sábado y cualquiera que hubiese revisado el pronóstico del Servicio Meteorológico hubiera advertido que se anticipaba que el mal tiempo seguiría. Pero también, hay que decirlo, si la tragedia no es mayor, es por pura suerte. Es habitual que muchos automovilistas hagan caso omiso de las indicaciones y avancen sobre calles cortadas. O manejen a exceso de velocidad, como podía observar cualquier que anduviese por ella esta misma mañana, cuando las condiciones de visibilidad eran pobres. Si de las situaciones de crisis debe obtener experiencia para que no se repitan, ya hemos pasado demasiadas como para que en cada tormenta debamos contar muertos…
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