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| Publicado el 2/10/2010 4:17:00 PM |
No hay nada más tedioso que esperar para pagar. Las colas son de por sí enervantes: parados, a veces al rayo del sol, atentos al segundo que pueda estar perdiendo el cajero, mirando el reloj decenas de veces. El ejercicio se vuelve más odioso en febrero, mes por excelencia en materia de vencimientos: hoy vence el Impuesto a la Propiedad que cobra la Provincia (cuota anual o la primera de cuatro) y el lunes próximo, el Inmobiliario Municipal (cuota mensual o semestral) de esta Capital. En el interior, las fechas son similares.
Los lugares de pago están abarrotados, con un agravante: son cada vez menos. Los bancos ya no tienen el arsenal de cajeros humanos para cobrar de hace una década. Las entidades públicas y las privadas (pocas) que atienden a los jubilados son prácticamente las únicas que todavía cobran servicios e impuestos.
El fenómeno se contrarrestó con la aparición de los centros de cobro, tipo Rapipago, Pago Fácil o Cobro Express, pero las comisiones son altas (del uno al tres por ciento de lo pagado) y a veces las empresas no renuevan los contratos. Y de eso uno se entera cuando le tocó el turno. Igual, las colas son más pesadas aun que en los bancos.
Para eludir las esperas, hay dos maneras: Internet o cajero automático. Para eso, es necesario disponer de una caja de ahorro o cuenta corriente, lo que supone tener un trabajo en blanco. Si usted pertenece a este grupo, aproveche el “privilegio”: puede imprimir (o guardar en la PC) el recibo de pago si lo hace a través de pagomiscuentas.com, por ejemplo. Tienen la misma validez que el sello del banco. Antes tendrá que gestionar la clave en su banco para operar a través de Internet. En cajeros, Link y Banelco ofrecen el servicio: tómese su tiempo y, hasta aprenderlo, vaya en horario bancario y pida ayuda a una asistente.
Otra opción es adherir directamente al débito automático a su cuenta bancaria o a la tarjeta de crédito. Pero si usted no usa el plástico igual, tendrá que pagar el mantenimiento sólo por el débito de las boletas. ¿La ventaja? Se olvida por completo de los vencimientos ¿La contra? Si anda justo de plata, hay que suspender el débito y a veces no pasa. Pero vale la pena intentarlo. El tiempo vale.
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